Sin palabras

Sin palabras

© Luis Ochandorena. De la serie Vestigios

La imagen es anterior a las palabras. No necesita de ellas para que tengan sentido. Por eso no encontrarás ninguna explicación sobre las fotografías. Qué pueden añadir las palabras a la imagen que no contenga ya?. No quiero condicionar tu experiencia cuando las observes.  Esa experiencia es visual y tiene que ver con la luz, el color y la forma que nos muestra la imagen en dos dimensiones. Ya no estamos viendo la realidad que refleja la foto sino que vemos cómo nos muestra esa realidad el fotógrafo. Al mostrarnos su foto nos señala qué porción, detalle o aspecto del mundo visual le ha llamado la atención y nos hace partícipes de ese hallazgo. Es como ver el mundo a través de sus ojos y de su corazón.

 

De la nueva web con mi obra personal.

www.luisochandorena.com

La luz II

La luz II

 

© Imogen Cunningham. Magnolia 1925

 

La luz tiene esa doble cualidad de ser material e inmaterial al mismo tiempo, como el arco iris que podemos ver pero que nunca podremos alcanzar. Es un elemento que no podemos tocar pero ella sí que nos toca a nosotros. Nos acaricia suavemente posándose sobre todos los objetos sin distinción, sin establecer ningún juicio de valor. Como todo fotógrafo que se precie, estoy enamorado de la luz. Ella lo transforma todo. Hace que algo insulso se vuelva interesante dependiendo de cómo esté iluminado. Si la luz es suave envuelve a los objetos y no produce grandes sombras. La imagen resultante será más descriptiva del tema que aparezca en ella. Si la luz es dura producirá fuertes sombras y el resultado será más dramático. Es una evidencia y, al mismo tiempo, una contradicción pero es la luz la que produce las sombras. Aquella parte de la escena que está iluminada tiene vida, destaca del resto de la imagen. Su color y su forma están vivos. En cambio, las zonas en sombra se ven aplanadas y parece que solo estén allí para tener un papel secundario, como si su función fuera mostrarnos por contraste los maravillosos efectos de la luz.

Sin la luz no existiría el color. Está completamente unida a él porque es su origen. Ya sabéis que el objeto absorbe el complementario del color que nosotros vemos. Si es una hoja verde quiere decir que absorbe la banda del magenta. Es así porque ella contiene todos los colores (cuando es una luz blanca). ¿Os imagináis ver el mundo en blanco y negro? Realmente la vida perdería mucho porque él nos aporta ese componente emocional sin el que todo parece más insulso. El color está asociado con las emociones. Utiliza un lenguaje directo que no pasa por nuestro pensamiento pero que afecta nuestro estado de ánimo. Estamos rojos de rabia o verdes de envidia. En sí mismo, el color constituye un símbolo que nos conecta con una clase de energía. Asociamos la espiritualidad con el color morado o la luz del sol con el amarillo, la naturaleza con el verde, y el cielo con el azul. En cambio el blanco y el negro se corresponden con la máxima luz y la ausencia total de luz pero en ninguno de los dos casos interviene el color. En los extremos la sutilidad del color y de los matices desaparece y nos quedamos ciegos.

La fotografía como alimento

La fotografía como alimento

© Luis Ochandorena. De la serie Vestigios

 

Nunca había sido tan fácil y tan barato hacer fotografías como hoy en día. Este hecho nos lleva a hacer muchos disparos sin un motivo especial. Así la fotografía adquiere un carácter banal y anecdótico, vacío de contenido emocional. Esto hace que en estos momentos donde se hacen miles de millones de fotografías cada día es cuando más hambre visual tenemos.
Si ahora haces un ejercicio de memoria, ¿de cuántas de las muchísimas imágenes que has visto últimamente te acuerdas? ¿a cuántas de esas imágenes le has dedicado más allá de unos segundos de atención?.

Podemos comparar la fotografía con la comida. Existe una alimentación fast-food así como una fotografía fast-food. Es muy adictiva y enseguida te sacia. Consiste en grandes cantidades de un alimento que no alimenta y que, al poco tiempo, nos deja con más sensación de hambre. Al comerla, engullimos para calmar la ansiedad en lugar de saborear y disfrutar de la experiencia.
El vacío que queríamos tapar se vuelve así más evidente por lo que volvemos a por otra dosis.

También existe una alimentación y una fotografía estética. Tiene una gran presentación con una imagen muy bonita que nos deja maravillados antes de comérnosla. Nos impacta con su promesa de que es algo especial y nos entra con mucha facilidad por los ojos. Está hecha por los especialistas que dominan unos medios técnicos cuya finalidad es impactarnos. Se rigen por unos patrones que son como prototipos de lo que todo el mundo considera como la belleza. ¡Qué foto más bonita!. Al cabo de poco tiempo de haberla visto ya no la recordamos porque no ha dejado huella en nosotros. Está vacía de contenido.

Por último está la gastronomía que es una experiencia de los sentidos. No la confundáis con el tipo de alimentación anterior. No sé da solo ante platos raros como “el aire de zanahoria” del Bulli. También la podemos experimentar con un buen cocido de la abuela. El amor que ha puesto el cocinero-fotógrafo en su elaboración nos lleva a poner nuestra atención en las sensaciones que tenemos cuando comemos ese plato o vemos esa foto. Cuanto más implicación ha tenido más difícil es que nos dediquemos solo a engullirlo. Así nos quedamos saciados y alimentados por esa comida o por esa imagen si le prestamos toda nuestra atención.

Acabo con una explicación que dio Ferrán Adriá en una entrevista cuando le pidieron que explicara qué es la gastronomía. Pidió que le llevaran una botella de agua y dijo: «Primero miramos el color del agua y vemos que es incolora. Luego olemos el agua y notamos que es inodora. Por último la probamos y notamos que es insípida». ¿Cuántas veces hemos puesto nuestros cinco sentidos a la hora de beber un sencillo vaso de agua?

La atención en fotografía

La atención en fotografía

© Luis Ochandorena. De la serie Vestigios

El secreto está en la atención

En la práctica de la fotografía meditativa ponemos la atención en el mundo visual. Observamos la forma, el color y la luz del mundo. Cuando nuestra atención se aparta de nuestra mirada, lo reconocemos y volvemos a ella con paciencia. Esta práctica calma nuestra mente y nuestro corazón y nos permite contemplar el mundo externo e interno.

Nosotros estamos allí donde ponemos nuestra atención. Normalmente somos arrastrados por nuestros pensamientos y nuestras emociones lo que hace que nos desconectemos de nuestra percepción. Ser creativo quiere decir estar totalmente presente en el acto que realizamos y focalizarnos, en el caso de la fotografía, en el mundo visual a través del sentido de la vista.

 

Atención creativa

Atención creativa

© Luis Ochandorena. Montjuich. Piscinas Picornell.

En palabras de mi maestro de atención creativa Xavier Puigdevall.

“La atención es una preciosa disposición interna, preparatoria para el acontecer de una experiencia. Es ese estar sintiendo nuestra mente ante un hecho de forma plena y completa, formando un principio de unidad que permite “el gozo para apreciar con gratitud la belleza de la vida”. Como dos caras de una misma moneda, la atención y la creatividad están unidas e íntimamente relacionadas con la respiración. Con el cultivo y práctica de la respiración encontraremos la actitud atencional creativa, potenciando la tranquilidad, la quietud y un ritmo sereno y oportuno para el nacimiento de la propia contemplación.”