Los retratos de Pierre Gonnord

Los retratos de Pierre Gonnord

Dice Pierre Gonnord que la fotografía le sirve de excusa para acercarse a la gente y establecer contacto con ellos. Es un hombre apasionado cuando explica que la fotografía da sentido a toda su vida. Las palabras le salen a borbotones cuando habla de otros fotógrafos por los que siente admiración y a los que reconoce como sus maestros. El es sobre todo retratista. Este es un terreno en el que es muy difícil hacerse un hueco y, para mí, el lo ha conseguido.

En este vídeo podéis disfrutar de una clase magistral sobre retrato y, en general, sobre la fotografía misma y las pasiones que despierta. Cuidado, es contagioso!!

 

También os incluyo algunos ejemplos de su trabajo.

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La fotografía es fácil y difícil

La fotografía es fácil y difícil

© Paul Graham

 

Hay ocasiones en que no es necesario escribir aquello que quieres decir porque alguien ya lo ha escrito antes y lo ha hecho de forma impecable. Eso es lo que me pasa con el siguiente texto del fotógrafo Paul Graham.

 

La fotografía es fácil, la fotografía es difícil.

«Es tan fácil que resulta ridículo. Es tan fácil que ni siquiera soy capaz de empezar… simplemente no sé por dónde empezar. Después de todo, solo consiste en observar cosas. Todo el mundo sabe hacer eso. Básicamente es una forma de retratar lo que ves —apuntar con la cámara y pulsar un botón—. ¿Qué hay de difícil en eso? Y, además, en la era digital es gratis —no hay que pagar ni el precio del carrete—. Es tan sencillo y elemental que resulta irrisorio.
Pero a la vez es tan difícil porque está en todas partes, en todos sitios, en todo momento, incluso ahora mismo. Es la visualización del texto que estás leyendo, es la imagen de tus manos delante de ti, es dejar que tu conciencia se aleje poco a poco de este texto y observe: está justo ahí, al otro lado de la habitación, allí… y allí. Y ya no está. No lo has fotografiado, porque no pensabas que mereciese la pena. Y ya es demasiado tarde, ese momento se ha esfumado. Pero al instante ha llegado otro. Ahora. Porque la vida discurre alrededor de nosotros, a través de nosotros, a toda prisa, en todas direcciones. Pero si está en todas partes y en todo momento, y es tan fácil de hacer, entonces ¿qué valor tiene? ¿Qué fotografías son relevantes? ¿Esa fotografía conseguida con esfuerzo, astuta, controlada, previsualizada? Sí. ¿O las artificiosas, mordaces y muy elaboradas? A veces. ¿Es esa foto improvisada fruto de un capricho? Seguro. ¿O es simplemente una observación afortunada, un momento cualquiera captado por casualidad? Quizá. ¿Es una expresión intuitiva de pura inteligencia? Efectivamente. ¿O la síntesis de años de analizar, observar y pensar en la fotografía? Sin duda.

Bueno, entonces ¿cómo le doy sentido a ese discurrir interminable, a esa confusión que reina en este mundo y este momento en que vivimos? ¿Cómo puedo ver más allá, cómo cruzo ese límite? ¿Camino por la calle y voy retratando a los desconocidos? ¿Hago un guión gráfico con mis amigos? ¿Fotografío solo a mis seres queridos, a mi familia, a mí mismo? ¿O quizá solo debería fotografiar la tierra, las piedras y los árboles? Ellos no se mueven, no se quejan ni se echan atrás. ¿Casas antiguas? ¿Casas nuevas? ¿Me voy a una zona de guerra en la otra punta del mundo o simplemente a la tienda de la esquina, o no salgo siquiera de la habitación?
Y me gustaría pensar que persistiré y seguiré avanzando, desarrollándolo porque merece la pena. Persistiré porque es más importante que otras cosas que no parecen serlo tanto: el aspecto económico, el trabajo editorial o las sesiones fotográficas de moda. Y entonces llegará el día en que esa foto sea lo suficientemente perfecta para pensar que está terminada. Creada. Concebida. Hecha. Y ha cumplido su objetivo: una aportación, y todo ese esfuerzo, esa frustración, ese tiempo y ese dinero quedarán atrás. Ha merecido la pena, porque es algo auténtico, que no existía antes de que tú lo crearas: una sentida obra de arte, una obra de fuerza y sensibilidad, que habla de este mundo y del lugar que ocupan los seres humanos dentro de él. ¿No es una maravilla?».

Texto de Paul Graham para el Libro de Graduación del Máster de Fotografía en la Universidad de Yale.

(del blog «Otra forma de mirar» en antonioperezrio.worpress.com)

Coincidencias fotográficas

Coincidencias fotográficas

© Manolo Laguillo. Paseo San Juan tocando a Arco del Triunfo, Barcelona, 1980

Llevamos la historia de la fotografía en nuestra mirada.

Dos fotógrafos separados en el tiempo por un siglo: Atget en Paris a finales del s. XIX y Laguillo en Barcelona a finales del s. XX. Los dos se sienten atraidos por la imagen de un conjunto de edificios que, en pocos años, desaparecerán. Los dos llevan consigo todas sus influencias culturales; Atget lleva más allá la mirada pictórica que había heredado y Laguillo recoge esa herencia y la actualiza. Representan dos momentos diferentes de la historia visual que tienen un encuentro a pesar de la separación en el tiempo. No sabemos si Atget se adelantó un siglo o Laguillo hizo un viaje al pasado. Creo más bien que se encontraron en un lugar intemporal al que podemos llamar presente eterno.

 

Eugene Atget. Place Saint Andr des Arts 6. Antes de la demolición del 10 de Julio de 1898

La realidad es el mejor artista

La realidad es el mejor artista

El fotógrafo ruso Alexéi Kljatov hace unas fotografías impresionantes de los copos de nieve usando equipos de bajo costo de fabricación casera.
El fotógrafo sale con la cámara a su propio balcón y toma sus macrofotografías de los cristales de hielo.

La belleza de la naturaleza llevada a su máxima expresión.

Podéis ver más imágenes aquí:
http://actualidad.rt.com/galerias/actualidad/view/113377-cristales-hielo-fotografo-belleza

Entrevista a Sergio Larrain

Entrevista a Sergio Larrain

© Sergio Larrain

Este texto pertenece a una entrevista que le hicieron a Sergio Larraín, fotógrafo chileno de la agencia Magnum, que prohibió que se hiciera ninguna exposición de sus fotografías mientras estuviera vivo. Fué discípulo de Oscar Ichazo y de Claudio Naranjo:


” Mis fotografías sólo hubieran sido un trabajo estético, un trabajo bien hecho, algo puramente bonito, si no hubiera hecho un trabajo interno. La fotografía es más que sólo un trabajo estético. Es una forma de expresión, es el resultado de tu mundo interno en composición con la luz. Ves ese jarro que está en la mesa? Ves cómo el rayo de luz que entra por la ventana rebota en la muralla iluminando la mitad de la flor? Esa es una imagen hermosa, una composición perfecta. Juntos hemos tomado una fotografía, hemos hecho el ejercicio fotográfico, sólo que no lo hemos registrado. Te das cuenta? Sigo tomando fotografías pero ahora sin registro. Pero existió el acto, el instante. No son necesarios los registros, recuerda que solo existe el aquí y ahora. Hay que liberarse de las imágenes, de todo tipo de imágenes: las de tu infancia, las de tu familia, las de ti mismo. Las imágenes te mantienen atrapado en el deseo, en el ego. Suelta todo y llegarás a la felicidad. Todo será bienvenido, y nada también.”

Poesía fotográfica

Poesía fotográfica

© Rinko Kawauchi

Una de las líneas que sigue la fotografía japonesa tiene una fuerte base poética que se expresa a través de los detalles, de la luz y del color. Estas fotografías son la obra de Rinko Kawauchi que es, a mi entender, uno de los máximos exponentes actuales de esta forma de acercarse a la fotografía.