Principios metafísicos

Lema wabi-sabi: “Pobreza material, riqueza espiritual”.

Algunos críticos japoneses opinan que el wabi sabi necesita mantener sus cualidades misteriosas y elusivas, difíciles de definir, porque la inefabilidad es parte de su singularidad. Creen que el wabi sabi es un fin en sí mismo, que nunca puede llegar a captarse del todo. Desde esta posición ventajosa, un conocimiento parcial o indefinible es, simplemente, otro aspecto de la cualidad de “incompleto” inherente al wabi sabi.

El universo, mientras destruye, también construye. Nuevas cosas emergen de la nada. No podemos determinar realmente, mediante una observación superficial, si algo está evolucionando hacia o desde la nada. En representaciones wabi-sabi la dinámica de la evolución “hacia” tiende generalmente a manifestarse en cosas un poco apagadas, más oscuras y poco llamativas. Las cosas en evolución “desde” tienden a ser un poco más claras y ligeramente más llamativas. Y la nada en sí misma, en vez de ser un espacio vacío como en occidente, vibra de posibilidades. En términos metafísicos, el wabi-sabi sugiere que el universo está en constante movimiento hacia o desde el potencial.

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@Luis Ochandorena

Tres de las lecciones que aprendieron los japoneses de la naturaleza son:

1.- Todas las cosas son mutables. La tendencia hacia la nada es implacable y universal. Incluso cosas que tienen todas las características de la sustancia, cosas que son duras, inertes y sólidas, no ofrecen más que una “ilusión” de permanencia.
2.- Todas las cosas son imperfectas. Nada de lo que existe está libre de imperfecciones. Cuando miramos realmente las cosas de cerca vemos sus defectos. Cada artesano conoce los límites de la perfección. Y cuando las cosas empiezan a estropearse y se acercan a su estado primordial, se vuelven incluso menos perfectas, más irregulares.
3.- Todas las cosas son incompletas. Todas las cosas, incluso el universo mismo, están en un estado constante, perpetuo de transformación o de disolución. La noción de conclusión, de acabado, no tiene cabida en el wabi-sabi.