Wabi-sabi y fotografía

La fotografía es un medio ideal para expresar el espíritu del wabi-sabi porque en su mismo centro está la experiencia de la impermanencia. Toda fotografía nos remite a un pasado que ya no existe, del que es imagen. Es la constatación de que todo está en continuo cambio. Que la foto que no hiciste ayer ya no puedes capturarla hoy porque la realidad interior y exterior ha cambiado. Eso no quiere decir que todas las fotos son wabi-sabi. Necesitan tener ciertas características para que podamos considerarlas wabi-sabi.

Wabi-Sabi y fotografía

@Luis Ochandorena. Serie Vestigios

En primer lugar vamos a ver las características asociadas a la utilización del medio fotográfico. Por ejemplo, que sea una fotografía directa, sin efectos y sin manipulaciones técnicas evidentes en la imagen. Esta es la actitud del fotógrafo que respeta la percepción que ha tenido sobre la realidad visual. También podemos calificarla como sincera, que no busca engañar con puntos de vista excéntricos para impactar al espectador. Simple, que vaya a la esencia de la percepción. Sobria, en la que no sobre ni falte nada. Y emocionalmente cálida.

En cuanto al tema u objeto a fotografiar, sentiremos atracción por las cosas poco importantes, que no destaquen por tener colores impactantes o formas llamativas. O por esos rincones a los que no hacemos caso en nuestra experiencia habitual. Será muy importante la sensación que transmitan, sobre todo si está asociada con el paso del tiempo. Así los objetos estarán hechos de materiales que provengan de la naturaleza y/o estén manufacturados por el hombre, no hechos a máquina. Evidenciaremos las manchas, óxidos, grietas, golpes y cualquier otro accidente producto de su historia. Para conseguirlo haremos visible la textura que es el resultado de la vida del objeto.